“Los
políticos, como los pañales desechables...”
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Crónica de
la toma de protesta de la nueva mesa directiva del Grupo ACA
Francisco Javier Flores V.
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Grupo ACA. Nueva directiva. |
Laura Arizmendi Campos tragó
saliva y su rostro se desfiguró en una mueca de sonrisa fallida. Sus ojos se
quedaron mirando fijamente a la nada y su expresión facial bien podía
traducirse en un suplicante “¡trágame tierra!”.
Pero como presidenta de la
mesa directiva y representante del Congreso local en el acto, desde su lugar en
el presidium no tuvo más que apechugar ante el vibrante discurso del nuevo
presidente de la Asociación Civil Acapulco (Grupo ACA), José Luis Gallegos
Peralta, luego de la toma de protesta junto con su comité, el pasado miércoles
11 de febrero.
Como tuvieron que aguantar
vara también el propio gobernador Rogelio Ortega Martínez, el alcalde Luis
Uruñuela Fey, el virtual candidato del PRI al gobierno estatal, Héctor
Astudillo Flores –sentado en primera fila- y la pléyade de suspirantes a
“huesos” electoreros, funcionarios públicos de altos vuelos, menores y de medio
pelo, de los cuales no pocos al escuchar las alusiones del orador buscaron
hacerse chiquitos en sus asientos.
Y es que desde su silla de
ruedas en la que se transporta a causa de su discapacidad física, el abogado
Gallegos Peralta prácticamente no dejó títere con cabeza. Agarró parejo, pues,
y convirtió el recinto habilitado en uno de los salones de conocido hotel de la
costera Miguel Alemán en una auténtica casa de jabonero.
Sálvese quien pueda
Pero fueron los “políticos de
carrera” los que se llevaron la peor parte. Esos que, dijo, “son iguales en
todo el mundo”. Los que somos diferentes, acuñó, somos los ciudadanos y por eso
en cada país se producen resultados diferentes. En ese sentido convocó a ser
exigentes como los ciudadanos de países de primer mundo, pues de lo contrario
estamos condenados a seguir practicando el viejo adagio que reza que “a los
políticos de carrera y a los pañales hay que cambiarlos seguido... tristemente
por la misma razón”.
Y vino la alusión a la Cámara
de Diputados –productora actual de muchos tránsfugas que han abandonado la
curul para ir en busca de nueva ubre
presupuestal- que ha tenido, dijo, un actuar “decepcionante”.
“Nuestro Congreso local es el
cuarto con mayor número de diputados y el séptimo más caro del país. Pero
también es uno de los que menos leyes producen y uno de los que más ocultan la
informaciión sobre el uso que le dan al presupuesto que tienen a su
disposición”. Y fue más allá: “Incluso es del dominio público que algunos
diputados están vinculados familiarmente con cárteles del crimen organizado”,
dijo y el eco de esas palabras de seguro retumbó en la presidencia de la
Comisión de Gobierno y allá por los rumbos de Chilapa, zarandeando los
apellidos Ortega y Cantorán, sólo por citar algunos.
Eso sí, reprochó, el Congreso
y los partidos políticos desdeñaron la propuuesta del Grupo ACA de reducir el
número de plurinominales de 18 a 8.
Iguala y otras hierbas
Como representante de ese
grupo plural de opinión de la sociedad civil, al que definió como “la
universidad práctica de la política ciudadana”, José Luis Gallegos no podía
dejar pasar los problemas candentes que afectan a Guerrero y a Acapulco. El
caso de los 43 estudiantes de la normal rural de Ayotzinapa desaparecidos en
Iguala, dijo, no tiene justificación, pero tampoco “nada justifica las
manifestaciones vandálicas afectando a terceros”.
Condescendiente, admitió que
“el dolor de los padres por la pérdida de sus hijos no se supera fácilmente y
mucho menos por decreto presidencial. Tal vez nunca se supere, pero si se
digiere y se tolera, ésto lo podemos asegurar quienes hemos perdido a un hijo.
Y aunque sean circunstancias diferentes no por eso duele menos. Jamás hemos
mostrado nuestro dolor de padres de manera destructiva, afectando a terceros y
mucho menos permitiríamos que terceros lucren con la tragedia. Ese dolor no
puede ser motivo y mucho menos inspiración para delinquir”.
Aquí vino un llamado a los
padres, a los auténticos dolientes, a “que se deslinden de cualquier manifestación
violenta que enarbole como bandera esa tragedia, y en esa tesitura le exijo a
la autoridad que actúe, que cumpla su responsabilidad, que para eso la sociedad
creó al Estado. Les exijo que garanticen a los ciudadanos el libre tránsito; en
resumen exigimos justicia por igual, pero también respeto a nuestras
instituciones y al estado de derecho, recuperación inmediata de nuestros
palacios municipales y no más bloqueos de carreteras y calles”.
Tocó el tema de la obra del
Macrotúnel y su entronque con la avenida Escénica, a la altura de la Base
Naval. Cuestionó el “cuello de botella” que ahí se genera diariamente con la
reducción de cuatro a dos carriles, pero sobre todo que dichas obras carecen de
licencia de construcción y violan toda normatividad aplicable, mientras “la
autoridad ca-lla-di-ta”, silabeó. Y esbozó la aparente explicación a dicho
mutismo gubernamental: “El constructor es ICA y Grupo Carso (ambas propiedad
del magnate Carlos Slim Helú). El hombre más rico del mundo viene y se apodera
de un tramo de la Escénica y todos ca-lla-di-tos; (pero) no fuera un ciudadano
común remodelando la fachada de su casa porque ya le hubieran caído diez
inspectores y no sé cuántos sindicatos”.
Agregó que “bienvenida la
inversión a nuestra ciudad, siempre y cuando respeten la normatividad, pero
exijo que las autoridades actúen y de inmediato clausuren y demuelan la
invasión a la vía pública y todo lo que no cuente con los respectivos permisos
y licencias. Que Carlos Slim entienda que se le quiere como benefactor y no
como enemigo de nuestra ciudad. A las autoridades competentes las veo
arrodilladas ante don poderoso caballeros que es don dinero y lex exijo que en
un acto de dignidad y vergüenza se pongan de pie y actúen; la sociedad los
estará observando y sin duda reconocerá su trabajo o les cobraremos factura
(...)”.
Consideró que las grandes
obras deben ser socializadas para que sean exitosas y por eso el colectivo
social acapulqueño exige que de inmediato se recupere la vialidad escénica y se
someta a un análisis el proyecto del Macrotúnel, por parte de los colegios de
arquitectos e ingenieros de Acapulco, para que públicamente dictaminen los pros
y los contras de esa obra. No debemos permitir que se construya violando la
normatividad. Todos iguales ante la ley”, proclamó, y el acasocio e integrante
de la nueva mesa directiva Carlos Sergio Reyes Paris rompió en aplausos, asintó
con la cabeza, sonrió y casi se pone de pié, pero logró contener su emoción. Y
cómo no, si es a la vez el presidente de los colonos del fraccionamiento Joyas
de Brisamar, de los principales afectados por la mala planeación de esa magna
obra.
Se refirió, asimismo, a la Ley
de Participación Ciudadana del Estado de Guerrero la cual, sostuvo, es “letra
muerta” pues plantea que la sociedad civil se organice como si fuera parte de
la estructura de un partido político. Demandó reformarla para que se garantice
realmente esa libertad y convocó a crear “un frente de ciudadanos dispuestos a
luchar por derechos”.
Arremetió contra aquellos que
sobreviven “con la mano abierta en espera de la próxima dádiva del gobernante
en turno, del cheque, del contrato de obbra o de proveedores, de la camiseta,
la licuadora, el vale, la concesión. Todo es es lo mismo, igual de denigrante,
igual de oprobioso y debe desaparecer”.
Es necesario, dijo, el
fortalecimiento institucional en la entidad y recuperar el estado de derecho en
nuestra ciudad. Actualmente “tenemos instituciones debiluchas y carcomidas por
el cáncer de la corrupción y organizaciones de la sociedad civil afectadas por
el virus de protagonismo”. Y él mismo sugirió la medicina a esos males: “una
dosis de humildad y mucho sentimiento patrio”.
Y tuvo una embestida también contra
los grupos antisistémicos, promotores de la derogación de la reforma educativa,
que se valen de la tragedia estudiantil de Iguala y que han amenazado con no
permitir que se realicen las elecciones. En ese sentido señaló que la
abstención no es la solución a los problemas, que hay que salir a votar de
manera masiva, pero con inteligencia, aprendiendo a manejar el voto, para ya no
dárselo a esos que se dicen políticos pero que en realidad son “delincuentes de
cuello blanco”.
Y por las pruebas no tuvo que
ir tan lejos, le bastó mencionar las recientes detenciones federales de
personajes ligados al poder estatal, por eso hizo el llamado a dar cero votos a
diputados faltistas que ahora quieren ser regidores o viceversa, y “castigar a
los partidos políticos que hayan promovido delincuentes para ocupar cargos de
elección popular o personajes oscuros enquistados como diputados y vinculados
con el crimen organizado”.
Para alusiones... ellos
Seguramente muchos de los
presentes que fueron aludidos tuvieron ganas de salir en defensa propia; sin
embargo, el programa sólo permitió tomar la palabra al alcalde porteño y al
mandatario estatal.
El primero para elogiar y
reconocer la calidad moral y la tenacidad de José Luis Gallegos. Admitió que su
discurso caló hondo y concitó el compromiso de la autoridad, pues le dio la
razón casi en su totalidad. Casi, porque Luis Uruñuela, abogado también,
intentó hacer una tibia defensa de los políticos al decir que “hay algunos que
verdaderamente honran ese calificativo”, aunque luego se deslindó de la crítica
que hizo el presidente del Grupo ACA al argumentar: “Yo no soy político, a la
mejor no me toca... pero ya estoy aquí”, concedió finalmente, antes de robarse
el lema oficial de los acasocios: “Participa, Acapulco lo merece”.
El gobernador Rogelio Ortega,
por su parte, lejos de replicar prácticamente se despojó de la investidura para
ponerse del lado de la sociedad civil. El académico, pero sobre todo el
universitario salió a relucir en un mensaje propio de un mitin de protesta.
Dijo que lo ocurrido en Iguala es el resultado de una crisis que se vino
gestando durante varios años con la penetración de la delincuencia organizada
en todo el tejido social y las instituciones. Que el 2014 será recordado como
el año de la tragedia que trajo luto, dolor y dejó la crisis política y social
al descubierto en Guerreroa; “como el año de Ayitzinapa y de los 43
(desaparecidos)”, e hizo votos porque este “2015 sea recordado como el año de
la armonia y de la reconstruccion del tejido social”
Centrado casi por completo en
ese tema, proclamó que “la tragedia de Iguala sirva como la crisis políticas
que permita a los guerrerenses levantarse para poner al estado en la ruta de la
superación de los grandes rezagos y de los problemas estructurales, pero sobre
todo de las herencias malditas, la de la corrupcion y la de la impunidad”.
Pero también hizo alusión a
las detenciones de los familiares del gobernador con licencia Angel Aguirre y
algunos colaboradores, al expresar: “Celebro la contundencia y la voluntad del
dia de ayer, porque pasará a la historia y ayuda a recuperar la gobernabilidad
en Guerrero, a recobar la confianza en la política y en las instituciones;
nadie, absolutamente nadie puede estar por encima de la ley, ni pisotear la ley,
ni burlarse de sus electores y menos de esta gran gente de Guerrero que le ha
aportado tanto a la patria mexicana”.
Por eso argumentó que debe
haber elecciones, al tocar ese tema, y dijo que “hoy acá deberá de ponerse el
ejemplo de que con valor cívico, unidas y unidos, pongamos alto a la impunidad
y la corrupcion y vayamos a la reconstruccion con manos limpias, con la frente
en alto, con humildad y mucha transparencia”.
Aún no concluían los aplausos
tras la intervención del gobernador, a quien también le tocó clausurar el
evento, cuando la diputada Laura Campos se escabullía sigilosamente el
presidium en busca de la salida. Tras ella, los astudillos, los tajas, las
julietas, los lópezrosas, los fermines, los wulfranos también salieron
sigilosamente del salón con la cola entre las patas.
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