Suelo Rojo
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Elecciones:
Más de lo mismo, o desarrollo y progreso
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La
inutilidad del voto útil; mejor, un voto razonado
Francisco Javier Flores V.

Como si fuera una maldición,
cada vez que está a punto de concluir un periodo de gobierno, trátese del color
que se trate, permea entre la ciudadanía un amargo sabor de boca, lamentaciones
y hasta sentimientos de culpa de aquellos que, deseosos de ese cambio que desde
hace ya muchos años se está anhelando, votaron para que arribaran al poder
personajes que han terminado decepcionando.
A mis cuarenta y tantos años,
echo una mirada al pasado y no encuentro un solo ex presidente municipal que
sea recordado como un buen gobernante. Desde que tengo uso de conciencia,
todos, sin excepción, han terminado sus periodos severamente cuestionados, con
señalamientos de corrupción, enriquecimiento inexplicable, de autoritarismo,
nepotismo y póngale usted todos los ismos que se le ocurran.
Desde las “nuevas formas de hacer
política” de Marcelino Arizmendi para acá, incrustados en la dichosa
alternancia (gobernantes de diferentes partidos) que nos ha servido para
maldita la cosa, hasta las pusilánimes administraciones pueblerinas de los
anteriores, llámeles Quimo Meza, Chucho Adame, Rogelio Alvarez, y caciquitos
anteriores.
Por lo menos desde la década
de los noventas para acá, el Ayuntamiento de Tierra Colorada –la cabecera
municipal- ha perdido todo lo honorable para convertirse en refugio de sátrapas,
vividores del presupuesto, charlatanes, mentirosos y cínicos, que lo único que
han hecho ha sido enriquecerse a costillas del erario público sin importarles
dejar al municipio peor, mucho peor de lo que lo encontraron al arribar al
gobierno.
En algún evento de campaña,
escuché a Noé Acevedo Flores, candidato por el partido Movimiento Ciudadano, esgrimir
cifras crudas y contundentes que ubican a Juan R. Escudero en un rezago
histórico más que sorprendente, alarmante y escandaloso; según el INEGI,
afirmaba el ingeniero constructor, excelente profesionista por cierto y con
mucha visión de lo que es el desarrollo urbano, este municipio tiene un atraso en
materia de infraestructura de entre 30 y 35 años. Así de ese tamaño es el hoyo
en que nos han sumido los gobiernos, fíjense bien, del PRI, del PRD y del PAN
que han desfilado por el palacio municipal de Tierra Colorada.
Y es que ni como rebatir que
en las últimas tres décadas la obra pública ha sido desdeñada casi por
completo, y cuando se ha pretendido hacer alguna de inmediato afloran la mala
calidad de los materiales y pésima planeación. Sin ir más lejos, la
pavimentación con concreto hidráulico (dizque) de la avenida principal en la
cabecera, es la mejor prueba de lo que no se debe hacer.
Repartir despensas, ser
intermediario de los programas sociales que vienen de los gobiernos federal y
estatal; lucrar con el programa del fertilizante y para colmo repartirlo entre
gente que ni siquiera siembra, entregar uno que otro apoyito para fiestas
patronales o apadrinar jaripeos, patrocinar borracheras los días de las madres
y de los maestros, entre otras linduras a las que se han dedicado los últimos
alcaldes que hemos sufrido, no tiene nada que ver con un buen gobierno.
Juan R. Escudero está ávido de
planeación, de obras de infraestructura de gran impacto; de proyectos
sustentables como un nuevo mercado municipal; de detonar la actividad turística
con la diversificación de atractivos, como por ejemplo la propuesta, venida por
cierto del mismo ingeniero que cito líneas arriba, de construir una ciclopista
a la orilla de la carretera Tierra Colorada-Ayutla, en el tramo de la cabecera
al puente, convirtiéndola a la vez en una especie de mirador hacia el río
Omitlán, y tantos proyectos más que podrían concretarse con esa visión que solamente
alguien que esté empapado en el ramo de la construcción y la planeación tiene.
Y obviamente, con capacidad de gestión y sobre todo con transparencia y un
manejo eficiente y honesto de los recursos.
Mucho se habla en estos días
del famoso voto útil, enderezado no tanto para elegir la mejor propuesta de
gobierno, sino para hacer ganar a ciertos personajes, aún cuando sean de los
partidos que siempre han fallado, o en el peor de los casos para frenar a
aquellos que ponen en riesgo los proyectos de otros. En este sentido, el
llamado desde este modesto espacio es a la conciencia, a reflexionar si
ayudamos a que sigan gobernando los mismos de siempre, emitiendo un supuesto
voto útil que dentro de tres años la realidad nos demostrará que fue inútil, o
apostarle al progreso y el desarrollo dando oportunidad a quien sí sabe cómo
hacerlo, emitiendo un voto razonado.
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