Epístolas
Surianas
(Carta al Gober)
De Julio Ayala Carlos
·
Mario, y su circunstancia
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El autor. |
Sustitutazo…
ESTE OCHO DE SEPTIEMBRE, el
alcalde Mario Moreno Arcos rinde su tercer y último informe de gobierno al
frente del municipio de Chilpancingo que encabeza por segunda ocasión.
Informará de al menos mil 500 obras, construidas en estos tres años.
Y luego, tras concluir su
mandato como presidente municipal, aseguran los que saben, tomará protesta como
dirigente estatal de su partido, el PRI, en cumplimiento a los acuerdos
pactados entre los entonces cinco aspirantes a candidato a gobernador, incluido
el hoy gobernador electo.
Sin duda que son muchas obras
las realizadas por el gobierno de Moreno Arcos. Y también, sin duda, que
pudieron ser muchas más. Sin embargo, una sola, la de dotar de mayor cantidad
de agua a los chilpancinguenses, con el que se resuelve el principal y añejo
problema de los capitalinos, es más que suficiente para que pase a la historia
como el alcalde que resolvió el problema de la escasez del vital líquido en la
ciudad.
Por supuesto que hay muchos
más problemas en Chilpancingo, como el de inseguridad pública, que ciertamente
no es privativo de la capital del estado, lo cual, en efecto, no es ningún
consuelo. Pero si el gobierno federal, con todos los recursos que posee, tanto
humanos como materiales no ha podido, difícilmente puede achacársele la
responsabilidad a un presidente municipal.
Es cierto. Un gobernante, o un
alcalde como Mario Moreno Arcos, difícilmente puede sentirse contento por lo
realizado, dado los problemas existentes y que, ciertamente, son prácticamente
imposible que se resuelvan en tres años. Si puede, por supuesto, sentirse
satisfecho por las obras y acciones de gobierno realizadas.
Y es que, hay que decirlo, en
este segundo periodo, el gobierno de Mario Moreno se enfrentó, si se vale el
término, con el peor desastre que se tenga memoria en Chilpancingo, ocasionado
por los fenómenos meteorológicos Manuel e Ingrid.
Y por si eso fuera poco,
también se enfrentó, o mejor dicho, su gobierno sufrió, sin deberla ni tenerla,
las secuelas del Caso Iguala, con la toma del Palacio Municipal, el plantón en
la plaza central, y los bloqueos, incendios de edificios públicos y toda una
serie de actos que pusieron en riesgo la gobernabilidad del estado.
En efecto, el 13 y 14 de
septiembre de 2013, el huracán Ingrid y la tormenta Manuel, causaron el peor
desastre que se tenga memoria en Chilpancingo, pues en tan solo dos días de
lluvia, se destruyó la infraestructura vial, carretera, de salud y de
educación, construida por los gobiernos municipales y estatales a lo largo de
20 años.
Con todo, puede decirse,
aunque habrá quienes tengan otros puntos de vista, que el gobierno de Mario
Moreno cumplió con los chilpancingueses, no sólo en lo referente a la obra
pública, y en donde puede enmarcarse la solución al problema del agua en la
capital del estado, sino en la remodelación de la ciudad, y por supuesto, en la
reconstrucción del municipio que si bien aún no concluye, avanza en ese
sentido.
Aunado a ello, a los problemas
que ha enfrentado el alcalde capitalino, la toma del Palacio Municipal durante
siete meses por quienes han usado la bandera de justicia en el Caso de Iguala
para otros fines, es indudable que afectó la administración que encabeza, entre
otros, en el rubro de la recaudación de impuestos, por lo que el gobierno
municipal dejó de percibir al menos 25 millones de pesos, y muchos más por
parte del gobierno del estado, dado el cambio de gobernador.
Sin embargo, las más de mil
500 obras, construidas en estos tres años, muestran sin duda que, pese a las circunstancias de adversidad,
hoy Chilpancingo es otro. Sin duda que Mario Moreno, por eso, está frente a una
nueva circunstancia, de grandes retos como ha sido gobernar Chilpancingo. Sin
duda que por eso está en la circunstancia de dirigir al PRI, su partido.
Y EN OTRO ASUNTO, te comento
que pese a la nula promoción de las Galas en su tercera edición, éstas
resultaron todo un éxito. Honor, a quien honor merece. Nada más, pero tampoco
nada menos.
Por supuesto, los calentanos
le pusieron, como se dice coloquialmente, “sabor al caldo”.
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julio651220@hotmail.com
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