domingo, 29 de mayo de 2016

Bajo Fuego. * Tiro Certero. Por José Antonio Rivera Rosales

Bajo Fuego

* Tiro certero

José Antonio Rivera Rosales

José Antonio Rivera. Periodista.
La División de Inteligencia de la Policía Federal se anotó un triunfo contundente al detener a una célula de seis sicarios conocidos en el submundo de la delincuencia con el mote de Los Rusos, autores de decenas de asesinatos que de enero a la fecha dispararon la tasa de homicidios violentos en el puerto de Acapulco.
   Fuentes extraoficiales revelaron que los homicidas fueron cuidadosamente buscados por los agentes de inteligencia hasta que, ya ubicados, solicitaron orden de cateo ante un juez federal para evitar que una eventual defensa legal los ponga en libertad por irrespeto al debido proceso.
   Los sicarios fueron detenidos en un domicilio del Fraccionamiento Club Deportivo, lugar de residencia de familias económicamente solventes y, por ello mismo, una zona en la que jamás se pensaría como refugio de asesinos sanguinarios. Habitualmente los homicidas bajo sueldo se esconden en las zonas marginales o inclusive fuera del puerto de Acapulco. Por eso es tan atípico encontrar a los criminales en un área habitacional de lujo, ubicada a dos cuadras de la Costera Miguel Alemán.
   Por sí misma la operación, en la que no se hizo un solo disparo, revela un minucioso trabajo de inteligencia que debió seguirles los pasos durante un tiempo hasta estar en condiciones de atraparlos a todos juntos. En el apartamento que habitaban, los federales encontraron siete armas largas y seis armas cortas, así como municiones, equipo de radio comunicación y vehículos. Esto es, estaban bien pertrechados.
   De acuerdo con trascendidos confiables, estos sujetos aprehendidos la madrugada del 27 de mayo estaban bajo las órdenes de Clara Elena Laborín Archuleta, esposa del capo Héctor Beltrán Leyva. “La Señora”, como se le conoce en el bajo mundo, desde principios de año ordenó operaciones de hostigamiento contra sus enemigos del Cártel Independiente de Acapulco, conocido como CIDA, lo que disparó el índice de violencia en el puerto.
   Hasta hace poco tiempo algunas fuentes confiables habían revelado que tres grupos se disputaban la plaza de Acapulco: La Empresa, como se hace llamar la formación criminal de los Beltrán Leyva, las autollamadas Fuerza Especiales en Defensa de Acapulco (FEDA) y el CIDA. 
   El FEDA es la formación delictiva que integraba, entre otras personas, el aprehendido Fredy del Valle Verdel, junto a cabecillas como David Palma Analco y otras personas más, prófugas de la justicia. Con la captura de este criminal, trascendió que los jefes del FEDA pactaron una alianza con La Empresa de los Beltrán Leyva con el fin de “limpiar” la plaza.
   Si es así, esta alianza de grupos mafiosos debió pactarse en enero, cuando comenzó la racha violenta que ha cobrado la vida de muchas personas inocentes cuyo único pecado fue negarse a pagar la extorsión exigida por los criminales a los negocios legales e irregulares que operan en el puerto de Acapulco. 
   Significaría entonces que estamos ante una nueva amenaza para la población civil que se encuentra en medio de un conflicto armado entre dos formaciones criminales que se van a combatir sin dar ni pedir cuartel. La oleada violenta sucedida entre enero y abril confirma que han ocurrido reacomodos en el crimen organizado que preludian una nueva racha de violencia irracional e indiscriminada.
   Por eso la aprehensión de esta célula conocida como Los Rusos es, en verdad, una operación certera del área de inteligencia de la Policía Federal que permitirá abatir la criminalidad en el puerto, lo que redundará en una percepción saludable para la economía de Acapulco, que está muy cerca de colapsar.
   A esta célula se le atribuyen al menos unas 30 o 40 muertes, incluidos los atentados contra los sitios de taxis de la colonia Altos de Costa Azul, donde murieron al menos 6 personas entre taxistas y pasajeros; de Icacos, donde fueron asesinados cuatro taxistas, y el sitio ubicado en Costera Miguel Alemán, frente a una tienda departamental. A causa de estos atentados contra el transporte colectivo, los conductores dejaron de prestar el servicio desde las 8 o 9 de la noche y algunos sitios pararon labores por tiempo indefinido. 
   Igualmente se les imputan los atentados contra las oficinas en Renacimiento de la Comisión de Agua Potable, donde dieron muerte al gerente y a un jefe de área, al igual como atacaron el centro nocturno Majestic, donde murió otro empleado de Capama, meseros y una bailarina.
   Aunque no se ha confirmado, entre estos homicidas hay al menos tres o cuatro sicarios provenientes de las filas del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), aliados de los Beltrán Leyva. Ese poderoso cártel cuenta con un grupo de mercenarios con entrenamiento militar. Inclusive, un equipo de seguridad del CJNG le proporciona protección permanente a la señora Laborín, según diferentes fuentes.
   Las mismas fuentes confirmaron que existe una investigación contra un empresario local que desde hace años ha sido señalado como “lavador” del dinero de los Beltrán Leyva, y vinculado con un conocido político guerrerense. Si la especie se confirma, pronto veremos la intervención de la Policía Federal Ministerial de la PGR, con una orden de aprehensión en ciernes.
   Aunque la aprehensión de este grupo de criminales sanguinarios es una racha de aire fresco en el sórdido mundo violento en que sobrevivimos, la tarea de las corporaciones federales debe culminar con una serie de aprehensiones que termine de una vez y para siempre con la violencia, que ya ha cobrado carta de cotidianidad en Guerrero.
   Por lo pronto, esperamos que la investigación lleve ante la justicia a los responsables de la violencia.    


    

   

   


   

No hay comentarios.:

Publicar un comentario