Epístolas
Surianas
(Carta al Gober)
De Julio Ayala Carlos
* El reclamo de justicia puede hacerse sin ejercer violencia.
La paz es posible por las vías del diálogo. (Héctor Astudillo Flores)
Sustitutazo…
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El autor. |
ADEMÁS DE SER UN DERECHO,
exigir justicia cuando se atenta contra un hijo, por ejemplo, es una
obligación, de tal forma que los padres de los jóvenes desaparecidos en Iguala,
hace casi un año, están en su justo derecho, más allá de que los estudiantes, en
ese momento, no estaban en su escuela, y sí en cambio, robando autobuses.
Hay que decirlo. Ningún padre,
cuando no encuentra un hijo, dejará de buscarlo, y difícilmente, también hay
que decirlo, aceptará la idea de que está muerto, incluso, aunque haya evidencias
de ello.
Y como padre, también, uno se
pone en los zapatos de quienes no encuentran a sus hijos, que a la hora de los
hechos funestos, aquel 26 y 27 de septiembre del año pasado, debieron estar en
su escuela, en su dormitorio, por humilde que sea.
Y es que en vez de eso, los 43
jóvenes que desaparecieron, y otros tres más que murieron esa noche del 26 y 27
de septiembre del 2014, junto con otros más, también estudiantes de la normal
de Ayotzinapa, estaban en Iguala, secuestrando autobuses, algo que ahora dicen
que es normal para ellos, para ir a la ciudad de México, a una conmemoración de
tipo político.
Supongo que los padres de los
43 muchachos que se encuentran desaparecidos, como los tres que murieron en
esos hechos, atribuidos a la policía de Iguala y al grupo de la delincuencia
organizada que ahí operaba, no sabían que sus hijos, prácticamente niños, desde
que llegaron a la normal, los dirigentes los mandaron a robar autobuses. Seguramente tampoco saben, o sabían,
que sus hijos, con tal de permanecer en la normal de Ayotzinapa, gobernada por
un grupo de estudiantes, queman camiones de carga, vehículos oficiales y
particulares, e incendian edificios de gobierno y de partidos políticos, y más
aún, saquean negocios particulares.
Sí. Estoy seguro que no lo
sabían, porque entonces, no los hubieran mandado a la normal de
Ayotzinapa, en donde lo primero que les
enseñan, contrario a lo que puede pensarse, es a tomar las calles, a bloquear edificios, y lo
principal, a robar autobuses.
Pero ahora lo saben. Saben que
quien manda en esa escuela son el grupillo de estudiantes que se yerguen como
líderes. Saben que son éstos quienes deciden qué se hace en Ayotzinapa, por
sobre el director de la escuela que, el mismo lo confirma, es un inútil. Y entonces,
los padres de estos 43 muchachos, con ilusiones de estudiar una carrera, para
ejercer de maestro, saben ahora que son los líderes estudiantiles los que ese
26 de septiembre del 2014, enviaron a sus hijos a robar autobuses, y como no
pudieron hacerlo en Chilpancingo, les ordenaron irse a Iguala.
Sí. A Iguala, en donde se
sabía que la inseguridad y la violencia estaba en todo su apogeo, en donde se
decía que había una disputa por la plaza entre dos grupos de la delincuencia
organizada. Sí, ahora saben los padres de familia que afanosamente y con
esperanza buscan a sus hijos, que fueron los dirigentes de la normal, que la
utilizan como suya, por encima de las autoridades, los que les ordenaron ir a
lo que fue su matadero.
Y si saben todo eso... ¿por qué
es que no les piden cuentas? ¿Por qué no piden que también se les investigue?
Cierto. Hay que encontrar a los desaparecidos, porque eso es lo primero que
importa, aunque de acuerdo a las evidencias, al menos 2 de los 43 normalistas
están muertos, según los resultados de un análisis realizado por una
Universidad extranjera, de reconocido
prestigio, y en su momento propuesta por un grupo de expertos argentinos que
tienen afinidad con los padres de familia.
En mi opinión, mi estimado
Sustituto, los padres de los 43 jóvenes desaparecidos, así como los de los tres
que murieron ese día, están secuestrados por el comité estudiantil y no los
dejan hablar, y la prueba de ello es que quien se autonombró como vocero de
ellos, es un maestro cetegista que habla sin consultarlos, y lo mismo hace
quien se erigió como su representante legal, Vidulfo Rosales, que dicho sea de
paso, litiga en los medios de comunicación.
Habría que preguntar qué es lo
que piensan los verdaderos padres de familia de los jóvenes desaparecidos, a
quienes traen de aquí para allá como escaparate, utilizando su dolor de padres
para saciar otros intereses. Habría que preguntar si aprueban las acciones
vandálicas y de violencia que llevan a cabo gente encapuchada utilizando el
nombre y la exigencia de justicia para sus hijos.
Y habría que preguntarles
también, que sin con actos de violencia, enfrentando a la policía, e incluso
buscando otras muertes, sus hijos van a regresar con vida. Habría que
preguntarles si aún le creen a los dirigentes estudiantiles de la normal de
Ayotzinapa, de que ellos no tienen la culpa de la desaparición de sus hijos.
Claro. Eso podría ser después,
porque lo importante es dar con el paradero de sus hijos que, por desgracia,
todo indica que no están vivos. Claro que es válida su exigencia de exigir
justicia, y por supuesto, castigo para los responsables de esos lamentables
hechos, no solo para quienes están ya en la cárcel y confesos, sino también
para aquellos que son culpables por omisión, es decir, por no actuar y cumplir
con su papel a sabiendas de lo que estaba ocurriendo esa trágica noche del 26 y
27 de septiembre de 2014.
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julio651220@hotmail.com
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