Un año de pedir justicia… que
aún no llega
Por Enrique González Guerrero
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El autor. |
A unos días de que se cumpla
un año de los hechos ocurridos en la ciudad de Iguala el 26 y 27 de septiembre de 2014, donde las
fuerzas oscuras que gobiernan el estado y el país, se llevaron a 43 estudiantes
quienes hasta ahora no se sabe a ciencia cierta donde están, como tampoco si ya
indemnizaron a los padres de los tres estudiantes muertos por las balas de la
delincuencia organizada esa misma noche, y que a doce meses las autoridades federales
y estatales no han logrado el esclarecimiento de esta tragedia que ha enlutado
al país, situación que generó una serie de protestas en el país y el mundo que
a través de la movilización lograron deponer al gobierno en turno y obligaron
al gobierno federal ceder en la mesa de diálogo que organismos internacionales
hicieran una investigación independiente al de las instituciones encargadas de
la procuración de justicia, por la falta de credibilidad en el desempeño de sus
obligaciones.
Los costos de esta tragedia
sin duda alguna son incalculables en todos los ámbitos y sectores de la
población, de los cuales nadie queda exento, pues muchos en sus sueños aún
viven la pesadilla de esta barbarie, otros hoy ven negros nubarrones que se les
vienen encima, los padres de los desaparecidos ven una luz en el horizonte que
los impulsa a seguir su camino y de espectadores de los hechos los priistas
ahora son los protagonistas de esta tragedia al no hacer bien los trabajos de
investigación para dar con el paradero de los 43 estudiantes normalistas,
situación que sigue generando inconformidad por el posible encubrimiento de los
hechos, de no ejercer acción penal en contra de los verdaderos responsables que
se siguen paseando como si nada en la gloria de la impunidad.
Por su parte los perredistas
lamentan su descuido al postular a José Luis Abarca para la presidencia
municipal de Iguala, aun sabiendo a qué se dedicaba, así como la de Ángel
Aguirre Rivero en la gubernatura, quienes fueron los inmediatos responsables de
los hechos de septiembre pasado, uno por ser responsable directo y otro por
omisión de sus responsabilidades; sin embargo el costo mayor lo pagaron el 7 de
junio en las urnas electorales donde el pueblo les cobró la factura al perder
la gubernatura, el Congreso y muchas presidencias municipales que gobernaban;
cuántos proyectos quedaron truncados, la corriente de las aguas de los ríos que
desovaron los huracanes Ingrid y Manuel no se pueden comparar con los ríos de
ciudadanos protestando por las calles de las
principales ciudades del país y el mundo, unidos en demanda del
esclarecimiento de los hechos y castigo
a los responsables de esta barbarie.
Esta ola de protestas sacudió
las estructuras del estado mexicano y por consecuencia llegó hasta la
dirigencia del partido del sol azteca que ante la derrota electoral y el
señalamiento de responsabilidad de los 43 estudiantes obligó al presidente a
deponer su cargo en aras de recomponer y conciliar las corrientes internas para
buscar a través de la autocrítica consensar
un programa de acción que los una más a las demandas del pueblo, donde el punto
de partida sea generar políticas públicas que garanticen el combate a la
pobreza, sustrayendo que en el fondo los hechos de Iguala se justifican en la
desigualdad de oportunidades por una oligarquía corrupta e impune, la cual
también los tiene salpicados y hoy debaten cómo ofertar una izquierda honesta,
responsable y solidaria que están ya muy lejos por el debate que se está
generando en su interior por una sola razón: el PRI endereza la izquierda de
este partido sumido en una crisis que difícil será que salgan del fondo en que
se encuentran sus malos dirigentes.
Mientras el Partido
Revolucionario Institucional, alejado y abierto al desenlace de los
acontecimientos, también le llegó su turno y tuvo que quitar al procurador para
calmar las aguas porque nadie le hizo caso de sus investigaciones de los hechos
y fue arrinconado por un movimiento que inmediatamente arremetió con toda su
furia y generó las condiciones para su salida y abrir paso una investigación
seria y responsable.
Mientras en el Estado cosechó
los frutos anhelados, consiguió la gubernatura, el Congreso y la mayoría de las
presidencias municipales, con cargo a la tragedia de los 43 estudiantes y en
supuesto amasiato con grupos de la delincuencia organizada, que por cierto
sigue imparable; al parecer todo marchaba de maravilla en los diferentes
escenarios priistas porque había un solo responsable a quien cargarle la
tragedia, sin embargo a todo le llega su tiempo como la toma de protesta del
gobernador electo, pues la Comisión Interamericana de Derechos Humanos que tuvo
que aceptar el gobierno federal por la lucha de los padres de los desaparecidos
y el reclamo de un sin número de organizaciones sociales y civiles, hoy esta
comisión independiente le ha dado un giro total a los acontecimientos al
señalar que los jóvenes estudiantes no fueron quemados en el basurero de Cocula,
como lo informó el ex procurador de la república, y que además omitieron un
quinto autobús el cual aparece en los videos y que el gobierno tiene en
resguardo uno, que no tiene nada que ver con los hechos y que de los más de
cien detenidos se empieza a conocer que algunos son simples albañiles que se
declararon culpables bajo tortura de la Policía Federal.
Este giro que dan las investigaciones
arrincona no sólo al PRD, con el perdón que pidió a los ofendidos, sino al
propio PRI por buscar salidas falsas desde las investigaciones y lo ponen al
filo de la navaja en sus actuaciones que le dan vida y razón a la lucha de los
padres de los normalistas que empujan y forjan conciencias para cambios
sustanciales para evitar este tipo de barbarie, esta investigación abre la
posibilidad de que los jóvenes estén con vida en las mazmorras de la oligarquía
que nos mal gobierna.
El proceso de lucha e
investigación ha generado cambios de aptitudes en el gobierno y en la
ciudadanía, la verdad absoluta no la tiene nadie, está en debate de un lado y
del otro, porque hoy se puede deducir que no sólo José Luis Abarca exalcalde de
Iguala y sus sicarios participaron en estos lamentables hechos, sino que hubo
consentimiento de más autoridades y personalidades que hasta ahora apunta a importantes mandos de las
instituciones de seguridad nacional y políticos intocables, como lo señaló el Gil
en las mantas que aparecieron en las afueras de la ciudad; razón por la cual
las recomendaciones de la Comisión Interamericana sobre esta tragedia, las autoridades de nuestro
país las han aceptado a medias, lo cierto que si no hubiera
encubrimiento por los implicados, cual era la prisa del ex procurador y equipo
por el esclarecimiento de los hechos y que aunque sigan defendiendo su verdad
histórica nadie cree en sus versiones.
En este panorama pues la
gobernabilidad se ve lejos por la corrupción e impunidad por quienes
gobiernan, el movimiento pide rueden
cabezas grandes para la reconciliación nacional, el 2015 lo salvó el PRI con un
triunfo cuestionado por el supuesto apoyo de la delincuencia organizada y el
uso desmedido de los programas sociales desde palacio nacional, pero respaldado
por la autoridad electoral; el 2018 puede que tenga la suerte del PRD pues el
panorama es complejo en torno al caso de los estudiantes de la normal Raúl Isidro
Burgos de Ayotzinapa, y la verdad histórica priista se viene en cara, no ayudó
en nada al esclarecimiento de los hechos del 26 y 27 de septiembre.
El presente en tu memoria paisano de Alpuyecancingo, a un año de tu
ausencia nosotros seguimos en lucha y
espera, con la esperanza de que volverás a nuestras montañas que te vieron
nacer; maestro, tu voz y presencia arrincona a la oligarquía gobernante porque desata
las cadenas del pueblo y lo empuja a la libertad, decían conocidos maestros en
su lucha por encontrar a los 43 normalistas.
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