Epístolas
Surianas
(Carta al Gober)
De Julio Ayala Carlos
Sustitutazo…
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El autor. |
CONMEMORAR la instalación del
Primer Congreso de Anáhuac, en donde el Generalísimo Don José María Morelos y
Pavón dio a conocer los “Sentimientos de la Nación”, los cuales sintetizaban
los anhelos del movimiento independentista, más que ser un acto meramente
protocolario, con los mismos de siempre, y alejado del pueblo, debiera ser una
fiesta cívica, de todos los guerrerenses, pero además, debiera ser motivo de
reflexión sobre los pendientes y los grandes problemas que aquejan al país.
Y es que la conmemoración que
se hace todos los 13 de septiembre de cada año sobre la instalación del Primer
Congreso de Anáhuac, que se inicia con el pase de lista de los diputados que
integraron a aquel histórico Congreso, y posteriormente se da lectura a los
“Sentimientos de la Nación”, redactados por Don José María Morelos y Pavón, es
lo mismo de siempre.
Luego, como lo más distintivo,
el gobernador en turno entrega la Presea Sentimientos de la Nación, aprobada
por el Congreso, a quien a juicio de los diputados, previa convocatoria, la
gana, y acto seguido, el galardonado, agradece la distinción, e inmediatamente
después el enviado del gobierno de la República hace uso de la palabra para
hablar de lo que está haciendo, e inmediatamente se clausura el acto.
Todo, como tú lo sabes, dentro
de la Catedral de la Asunción de María, en donde se reunió el Congreso y
Morelos dio a conocer los “Sentimientos de la Nación”. Y todo, como pudiste comprobar, alejado del
pueblo, y de los chilpancinguenses en particular, que aquel 13 de septiembre de
1813, cobijaron a los diputados independentistas, pero que ahora, en cada
conmemoración, soldados y policías de los tres niveles de gobierno, les impiden
entrar al inmueble.
Es cierto. De acuerdo a las
crónicas, en aquella ocasión fue el pueblo de Chilpancingo quien cobijó a los
diputados y a quienes los acompañaban, a quienes no solo dieron comida y techo,
sino también protección, y fueron esos mismos chilpancinguenses los que
defendieron con su sangre y su vida, al propio Don José María Morelos que ahora
se exalta.
Resulta pues contradictorio
que ahora, este pueblo de Chilpancingo que ayer dio su vida por la
independencia, se le niegue la entrada a la conmemoración. Resulta
contradictorio, pero además ofensivo y humillante que se les excluya de esta
ceremonia y solo asistan los gobernantes,
la clase política, y los empresarios, y por supuesto los representantes
de la Iglesia que con tanto odio persiguieron no solo a Morelos, sino también
al cura Don Miguel Hidalgo y Costilla, a quien excomulgaron con vileza.
Hidalgo, tú lo sabes, inició el movimiento de independencia, y como muchos
otros tantos próceres, dieron su vida por un México independiente.
Sí. Si tú preguntas cuántos de
los chilpancinguenses han entrado a la catedral, que por cierto se convierte en
un bunker, durante la conmemoración del Primer Congreso de Anáhuac, te dirán
que ninguno, porque este acto histórico, como ocurre siempre, dejó de ser del
pueblo al apropiárselo los gobernantes.
Más. La conmemoración del
Primer Congreso de Anáhuac, y la lectura de los “Sentimientos de la Nación”, en
donde como ya dije se condensa la aspiración de los mexicanos de aquel
entonces, que exigía justicia, libertad e igualdad, entra otras cosas, debiera ser
motivo de reflexión, análisis, debates y propuestas, en actos públicos, de los
pendientes que tiene el país para con los más pobres, que fueron los que
entregaron su vida en el movimiento independentista.
Sí. En actos públicos, pero a
la vez solemnes, debieran establecer compromisos los gobernantes y los
políticos para zanjar la distancia entre pobres y ricos, en acabar con la
impunidad y la injusticia, y para alcanzar con la libertad y la igualdad que
aún no llega.
Ojalá, mi estimado Sustituto,
esta Legislatura que hoy se estrena, en conjunto con el gobierno del estado que
entrará en funciones el 27 de octubre próximo, entiendan que las
conmemoraciones como la de la instalación del Primer Congreso de Anáhuac y la
lectura de los “Sentimientos de la Nación”, es de todos, y no solo de quienes
nos gobiernan, y ojalá entiendan, y se comprometan, a dar cumplimiento a las
aspiraciones de muchos mexicanos, como José María Morelos y Pavón, Miguel
Hidalgo y Costilla, ofrendaron su vida en un movimiento por una nación más
justa.
Y ojalá y entiendan que el
pueblo es el que manda. Que hay que cumplirle. Es lamentable, hay que decirlo,
que muchos mexicanos, y muchos guerrerenses en particular, vivan en la extrema
pobreza, sin justicia, y en la ignorancia a causa de gobiernos corruptos,
apátridas, igual que aquellos que encabezaban los españoles. Por eso que miles
de mexicanos, los más pobres, aquel 1810, se levantaron en armas.
Tú lo sabes. Muchos, muchos
miles de mexicanos aún están esperando que se cumplan “Los Sentimientos de la
Nación”. Ojalá lo entiendan quien debe entenderlo.
Comentarios:
julio651220@hotmail.com
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