sábado, 6 de agosto de 2016

No importa lo escabroso del camino cuando hay voluntad de servir: Alma

No importa lo escabroso del camino
cuando hay voluntad de servir: Alma

Recorre la regidora de Acapulco por el PT la colonia El Drago, donde en unos días comenzará la construcción de un empinado andador

Francisco Javier Flores V.

Alma. Ir a donde está la necesidad.
El camino es escabroso y la cuesta más que empinada. Suelo resbaladizo por la arenilla suelta.
Hay que subir aún más arriba, porque hasta allá el vehículo ya no pudo avanzar.
Pero eso no es impedimento. Como tampoco lo es la condición de mujer de la regidora Francisca Alma Juárez Altamirano, quien sólo con una acompañante acudió este fin de semana a lo más alto de la colonia Los Dragos para conocer de manera directa los problemas que aquejan a ese asentamiento humano localizado en el cerro frente a la bahía de Puerto Marqués.
“¡Ay amiga, me traes por acá donde ni las águilas se atreven”, fue el comentario de la dama que acompañaba a la representante popular y literalmente así era. Pero sin embargo, valió la pena, por poder admirar la vista espectacular que se tiene desde allá en lo alto.
Excelentes anfitriones.
Y además, porque tuvieron oportunidad de degustar el rico guisado de puerco que doña Emigdia Luna de Tovar preparó para celebrar su onomástico, junto a su esposo Edgar Tovar y su casi hijo Nabor Antúnez Núñez. Caso “porque no lo parí yo pero lo quiero mucho y es hijo de mi corazón”, dijo sonriente la festejada. En salsa verde y como carnitas, acompañada de rica agua fresca de guanabana, un verdadero manjar.
Intima convivencia que la edil acapulqueña tuvo con esa hospitalaria familia que vive rodeada de flora silvestre, árboles frutales, plantas de ornato y aspirando el exquisito aroma de la infinidad de flores, mientras en el ambiente se escucha el alegre trinar de los pájaros. Encuentro en el que se cuentan anécdotas, se rememoran momentos de la amistad que los une y se comenta la problemática social que aqueja a la ciudad.
"Llévese esta macetita".
Es la familia Tovar Núñez de esas personas que saben ser agradecidas y no hallan manera de cómo manifestarlo. “Andelle, llévese esta macetita, esta fruta”, ofrecen a la regidora Alma que, amante de las plantas, no duda en aceptar, aunque el buen Nabor sea quien tenga que cargar el obsequio hasta el vehículo que quedó allá en la cuestabajo.
El tiempo transcurre y es hora de ir al motivo de la visita. Ahí, metros abajo, está el andador Huapinol, que es en realidad una cuesta empinada cubierta de maleza, piedras, y por donde es difícil aceptar que transiten las familias.
¿Andador?
Doña Leticia Memije, una de las vecinas, se entusiasma cuando dice que desde hace más de 15 años han estado demandando la construcción, y que ahora, gracias a la gestión de la regidora Alma, por fin se les hará realidad.
“Me siento orgullosa de que mi regi haya volteado a ver hacia nosotros y que se haya comprometido a ayudarnos a realizar esta obra. Qué bueno que ya se nos va a hacer realidad este sueño de tener nuestro andador pavimentado”, expresa de viva voz.
El regreso es no menos dificultoso por la empinada cuesta. “Está muy feo por acá”, vuelve a refunfuñar aunque en tono divertido la acompañante y la regidora, acostumbrada a andar por esos caminos de Dios, comenta con resignación: “Pues así es cuando hay voluntad de servir, no importa cómo esté el camino, hay que llegar”.

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