domingo, 17 de abril de 2016

Epístolas Surianas de Julio Ayala Carlos. * Expertos sospechosos y alertas inútiles

Epístolas Surianas
(Carta a Don Héctor)

De Julio Ayala Carlos

Julio Ayala Carlos. Periodista.
ES, POR DEMÁS, SOSPECHOSO. Cuando a toda costa el GIEI pretende quedarse en el país, a pesar de sus nulos resultados en la investigación de la desaparición de los 43 normalistas ocurrida en Iguala, la CNDH le da no sólo un pretexto, sino un motivo para hacerlo. Un supuesto testigo protegido que asegura que no solo participaron policías municipales de Iguala en la desaparición, sino también policías federales y también policías municipales de Huitzuco, a donde se habrían llevado a un grupo de los estudiantes hoy desaparecidos.
¿Y por qué a Huitzuco, que se encuentra a 30 kilómetros de distancia de Iguala, y entre estos dos municipios se encuentra Tepecoacuilco? ¿Por qué recorrer tantos kilómetros con los estudiantes para que su destino lo decida el patrón? La respuesta, aunque perversa parece ser lógica. Porque en Huitzuco vive y manda Rubén Figueroa Alcocer, o eso creen, y el ex gobernador, al igual que lo fue su padre, para algunos son los enemigos del pueblo.
Así que si al GIEI se le cayó su teoría de que en el basurero de Cocula no fueron incinerados los jóvenes normalistas aquel 27 de septiembre del 2013, toda vez que incluso su investigador estrella, José Torero, reculó, había que buscar una “nueva ruta de desaparición”, y qué mejor que Huitzuco, donde suponen que gobierna y manda Rubén Figueroa Alcocer, al fin que ya está señalado de asesino,  y por más que quiera, nunca se va a quitar el señalamiento.
Y es que extraña que a 19 meses de lo ocurrido en Iguala, cuando el GIEI busca argumentos para quedarse en el país, con el pretexto de continuar investigando la desaparición de los normalistas, a pesar de que en todo un año nada ha logrado, la CNDH haga pública la declaración de un testigo protegido al que le da todo el valor de que así como lo dice, así ocurrieron los hechos.
Hay que decir que, aunque ya es cosa juzgada, a Rubén Figueroa Alcocer se le señala por diversas organizaciones sociales y grupos que supuestamente defienden los derechos humanos, de ser quien ordenó la matanza de Aguas Blancas, aquel 28 de junio de 1995, razón por la cual dejó el gobierno del estado. Y hay que decir que el ex gobernador es hijo de otro ex gobernador, Rubén Figueroa Figueroa, quien acabó con la guerrilla de Lucio Cabañas y Genaro Vázquez, en medio de lo que se conoce como la “guerra sucia”.
Así que, por qué no apuntar la desaparición hacia Huitzuco, en donde supuestamente vive y manda, además de que no pocos son los que lo reconocen como “el patrón”? ¿Acaso no ha sido señalado por algunos de mafioso al igual que algunos de sus allegados? ¿Quién diablos no sabe que el ex gobernador es el que supuestamente manda en gran parte de la zona Norte?
¿Quieren otro pretexto para que se queden los del GIEI?
Y reitero. Por qué hasta ahora saca la CNDH la “nueva ruta de los desaparecidos”? ¿Por qué el GIEI no le dio la importancia en su momento, si como se dice, documentó que en el Puente del Chipote, de Iguala, fue detenido un autobús lleno de estudiantes, los cuales hoy señala la CNDH, de acuerdo a un testigo presencial de los hechos, que bien puede ser un policía municipal de Iguala, algún policía federal o uno de los policías presuntamente de Huitzuco, hacia donde supone que se los llevaron con tal de que “el patrón” decidiera qué hacer con los normalistas?
A propósito, cómo es que la CNDH busque coordinarse con el GIEI y no con la PGR en la investigación de los 43 normalistas desaparecidos? ¿Y cómo es que lleva una investigación paralela, en vez de sumarse a la que realizan las autoridades federales, y en la que también participaba el propio GIEI? Carajo.
Bien. Ya puede quedarse el GIEI. Ya tiene un pretexto para hacerlo, pero creo que debe hacerlo con sus propios medios, es decir, pagando su estancia, incluida su comida y los tragos. Digo, así veremos si de verdad le interesa conocer la verdad de lo ocurrido el 26 de septiembre en Iguala. No se vale que les pague el gobierno federal, por cierto en dólares, y aun así anden vociferando y hablando pestes, como ahora sabemos lo hace el abogado de Tlachinollan, Vidulfo Rosales, quien encabronado llama indios mugrosos y huevones a los padres de los 43 desaparecidos.
Y EN OTRO ASUNTO, YO CREO QUE no debería importarnos la alerta del gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica para que los gringos dejen de visitar los destinos turísticos de Guerrero, incluido Acapulco. La verdad es que muy pocos son los gringos que visitan el estado, y los que vienen, lo hacen por amor a Acapulco, Ixtapa-Zihuatanejo y Taxco, toda vez que, en efecto, la violencia existente no es contra ellos.
Obvio, eso no quiere decir que se deje de lado fortalecer la seguridad pública y el combate a la delincuencia, pero también es cierto que nuestros destinos turísticos no dependen de la visita de los gringos. Las cifras así lo demuestran.
Comentarios: julio651220@hotmail.com

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