Epístolas
Surianas
(Carta a Don Héctor)
De Julio Ayala Carlos
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Julio Ayala Carlos. Periodista. |
SEGÚN TRANSPARENCIA
Internacional, y su filial Transparencia Mexicana, México, nuestro país, es uno
de los más corruptos del mundo, de acuerdo al Índice de Percepción de la
corrupción 2015.
Y sin duda lo es. Pues nada
más hay que ver a presidentes municipales, por solo citar un ejemplo, que de no
tener en qué caerse muertos, cuando dejan la alcaldía son los nuevos ricos del
pueblo, con cuentas millonarias en los bancos y casas y ranchos por doquier,
además de ser prominentes empresarios.
Los casos abundan. Y sin
embargo, pese a robarse el presupuesto que debió ser para obra pública,
educación, salud, servicios públicos, apoyos al campo y para seguridad pública,
ahí andan muy campantes, como si nada, quitados de la pena, sabedores de que en
este país el hacer mal uso o apropiarse de los recursos públicos no se castiga
y sí en cambio, hasta se premia.
Lo grave no es pues que
Transparencia Internacional, y Transparencia Mexicana nos lo digan, pues aquí
en México todos sabemos que el gobierno es corrupto, pues si no, qué caso
tendría gastarse un dineral, y hacer compromisos hasta con el narco para llegar
a la presidencia municipal?
¿A poco creen que por más bien
que gane un presidente municipal, e incluso un regidor como los de Acapulco y
Tlapa, por solo citar dos ejemplos, van a poder comprarse, en tres años, casas,
ranchos, autos, y convertirse en prominentes empresarios? Por supuesto que no.
Sí. Lo grave no es que no lo
recuerden que en México hay corrupción. Lo grave es que no se hace nada, y
porque todos, de una u otra forma, somos parte de ella.
Hay que decirlo. La corrupción
no es un asunto de cultura, sino de aplicación de la ley, pues como ya hemos
dicho, cuántos de esos alcaldes que en su momento se robaron el presupuesto
están hoy en la cárcel? La respuesta es ninguno, y porque como en toda mafia,
los que pertenecen a ella, se protegen unos a otros.
La corrupción, por supuesto,
no es solo económica, sino también tiene que ver con cuestiones de legalidad y
de aplicación de la ley, e incluso es moral. Y sin embargo, parece que se
reconoce y se premia, de tal forma que entre más corrupto se sea, más
posibilidades se tiene de acceder o permanecer en el poder.
Es cierto. Hay quienes se salvan
de ello, pero parece que en este país, mientras más corrupto se sea, ya lo
dijimos, se tienen más posibilidades de triunfar, sencillamente porque esta
práctica, no se castiga.
Ciertamente no es un orgullo
ser parte de un país señalado de corrupto, y no porque quienes lo dicen sean
instancias internacionales que por desgracia siempre tienen en México a la
Malinche para que les ayude. No es un orgullo porque quienes tienen la
responsabilidad para acabar con ella, son principalmente quienes la practican.
Y no lo es también porque
además de que se han perdido los valores morales en la familia, en la escuela
también se practica la corrupción a través de los maestros que, o no cumplen
con su responsabilidad de enseñar, o cobran sin trabajar, o en su caso, venden
calificaciones a los alumnos para que cursen un nuevo grado. Y es que, como ya
hemos dicho, la corrupción, como otras prácticas nocivas, en México, y en
muchas partes del mundo, no se castigan.
POR ÚLTIMO, transcribo parte
de una nota sobre el tema de la corrupción, en la que México es campeón.
“México es el país más
corrupto entre los 34 miembros de la Organización para la Cooperación y
Desarrollo Económicos (OCDE), y ocupa el lugar 95 de 168 países de acuerdo con
la lista publicada por Transparencia Internacional.
“En el Índice de Percepciones
sobre Corrupción 2015 presentado este martes por Transparencia Internacional,
México obtuvo un puntaje de 35 en una escala de 0 a 100, donde cero significa
“altamente corrupto” y cien “muy limpio”.
“La calificación obtenida el
año pasado vuelve a México el país más corrupto entre los miembros de la OCDE y
el que más se le acerca es Turquía, en la posición 66 con un puntaje de 42.
En materia de corrupción,
México se encuentra por debajo de países como Mali, Surinam, Perú, China y
Brasil, de acuerdo con el conteo de Transparencia Internacional y mantuvo el
mismo puntaje del año 2014, sólo un punto por encima de lo obtenido en 2013 y
2012.
Venezuela es el país del
continente americano más corrupto, pues se sitúa en la posición 158 de 168 y
obtuvo una puntuación de 17. Los peor evaluados en todo el mundo son Corea del
Norte y Somalia, ambos con una calificación de 8.
“Es posible ganar a la corrupción
si trabajamos juntos. Para erradicar el abuso de poder y el soborno, y sacar a
la luz negociaciones secretas, los ciudadanos deben decir al unísono a sus
gobiernos que ya han tenido bastante”, expresó José Ugaz, presidente de la
organización, en un boletín de prensa”.
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julio651220@hotmail.com
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